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7.16.2015

No nos acostumbremos

Suele ser lindo recibir un mensaje de "buen día", nos alegra la mañana el hecho de saber que alguien ser levantó pensando en uno. Como así también cuando nos hablan todos los días, cuando nos hacen reír, cuando nos disculpan los mal entendidos, cuando nos dan sorpresas... Cuando es todo "perfecto".
Pero la vida no es un cuento de hadas ni es de color rosa. Hay obstáculos, hay pozos, hay 'gente mala onda', hay enemigos. Y cuando las cosas ya no son 'como antes', nos entristecemos, nos enojamos, y queremos tirar todo por la borda.

No... No funciona así. ¿Por qué comportarnos como niños caprichosos? Basta... Lo que está, está... Pero también puede desaparecer algún día. ¿Y duele? Claro que sí, a veces mucho y otras no tanto...

A veces no le damos la suficiente importancia al tiempo que nos dedican, a las atenciones que recibimos, y solemos decir "es lo que corresponde"... Y medimos o comparamos cada conducta con cierta métrica impuesta (familiar, sociedad, moralista, etc). ¿Por que? ¿Por qué pensar que todos los humanos debemos actuar los mismos pasos, y pensar de la misma manera? Nada más lejos de la realidad.

Hay una palabra mágica que encaja con el sentido de este post: RESILIENCIA. Ésta significa la capacidad de enfrentar los problemas y salir fortalecido de cada uno. Sí, suele ser el cliché del 'pensar positivo', o de 'ver la cara buena de la moneda'.
Cuesta, duele, quizás no es para todos... Pero que funciona, ¡funciona!
¿Y qué hacer para ejercitarla? Desde mi experiencia, diría que hay que hacer un abordaje total del momento. Es decir tratar de responderse: "por qué llegué acá", "cómo llegué", y la más difícil, "para qué". Hay que tener en cuenta los pensamientos, las conductas, los sentimientos y las emociones; Anotarlas o sólo tenerlas en la mente, ambas sirven. 😉
Y luego de revisar el pasado, enfocarse en el hoy, en este momento que duele, que afecta... ¿Qué se puede sacar de él? ¿Me enseña algo? ¿Esto me sirve para modificarse en qué aspecto? Aunque cueste creerlo, cada ruptura, cada enojo, cada distanciamiento, pelea, pérdida, como también alegrías, sorpresas, nos dejan algo más allá de lo visible. Cada uno cambia nuestros esquemas y así podemos aprender de ellas.
Como dije, lleva su tiempo, al principio no sale pero sólo con la práctica, así como la matemática, se puede lograr. ☺

No hay que pensar que lo de hoy permanecerá mañana... Ni lo bueno ni lo malo. Todo termina algún día, todo pasa, todo cambia.
¿Que hacer? Sólo disfrutar.

..........

¡Hasta la próxima!
Marian-

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusto mucho el post de hoy. Graciasss!!! Esperaba algo asi :)

Marianela Fernández Armesto dijo...

¡De nada, Sr Anónimo! Un placer que le haya gustado. Saludos.